Sergio: el chico de la guitarra.

El chico de la guitarra


         Ahora que lo recuerdo, casi no me lo creo. Me confieso: fui catequista. Nada malo, por otra parte. Digo más: cantaba en la iglesia algún domingo. Abstenerse incrédulos y profesionales del chiste fácil. Eran letras robadas a otros que hablaban de libertad y justicia. Esas cosas que ya nadie recuerda ni practica hoy. Aunque la memoria, más que llevarme a los ritmos de Bob Dylan o de Pablo Milanés, me trae la imagen nítida del que tocaba la guitarra. De un amigo, un tipo con carisma arrollador. Sergio era de esa clase de chavales que despuntaban hasta cuando lo hacían mal. Era un líder. No conocí, de hecho, a nadie de la época con tanta mano izquierda para la gente como 'el rubio'. Incluso cuando lo sacaban a la pizarra y no acertaba con la lección se llevaba el gato el agua. Al día siguiente o al otro compensaba su despiste demostrándole al profesor de turno que a él le bastaba media tarde para empaparse de lo que a otros le llevaba días aprender. 'El rubio', de ese color tenía el pelo aquel chico de ojos azules, nacido en la Estrada, alto y de esqueleto fuerte. Tan fuerte como su voluntad.

Sergio en Leiro con su hermano Germán y otros amigos. Fotografía enviada por Pepe Lui.

         Era el más joven de la pandilla y también el más ligón. En los guateques se las apañaba de tal manera que donde ponía el ojo no fallaba. Sí, Sergio era diferente. Supo capear con entereza el drama de la heroína que corría por las venas de quien llevaba su misma sangre. Y más entero aún se mostró cuando el cáncer fue a visitarlo para quedarse. Contra él luchó desde el primer día. Le puso tanto valor a la pelea que hubo momentos en los que parecía que el fin de la guerra estaba de su lado. Fue un espejismo.

El mismo día en el río Avia. Fotografías enviadas por Pepe Lui.

        El chico de la guitarra se marchó definitivamente llevándose con él las partituras de Dylan, Víctor Jara y la de 'Imagine'. Con ellas (y con él) fuimos felices. Muy felices.
Hasta siempre, rubio.

En la fotografía hay un buen grupo de alumnos del Instituto de  Ribadavia, entre ellos está Sergio arriba a la derecha. En la foto están también Angel, Raimundo, Mari Carmen Lamas, Marta, María Digna, Emilio, Merce, Luisa, Paco Rego el autor de estos escritos (segunda fila a la dercha) entre otros. 1975.

Francisco Rego Almuiña.

Volver.